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A simple vista, los pechos entre una y otra mujer solo parecen diferir en cuanto a su aspecto exterior, principalmente en el tamaño. Es habitual que las mujeres los comparen con los de su madre, hermanas, amigas o, por qué no, con el de celebrities como el de Kim Kardashian (por poner un ejemplo), sobre todo en lo relativo al tamaño.

El principal motivo de disconformidad de las mujeres con sus mamas suele ser porque las consideran pequeñas, aunque también puede deberse a todo lo contrario: no les gusta el exceso de volumen de sus pechos. Incluso, hay quienes sufren problemas de salud, como puede ser el dolor de espalda a causa del peso.

Sin embargo, no todo es el tamaño los pechos femeninos. Las mamas pueden variar en otros muchos aspectos, como pueden ser la formacomposición o, incluso, en los pezones. Muchas veces, todas estas características se pasan por alto o se desconocen, pero hay cuestiones que resultan relevantes no solo por estética sino también por salud, y por ello es recomendable que todas las mujeres conozcan.

Conocer estos aspectos puede suponer acabar con complejos y ayudarles a encontrarse más cómodas con su pecho. Y, lo que es más importante, incluso a prevenir problemas de salud. Veamos nueve cosas sobre los pechos que conviene saber.

Se desarrollan por fases

El desarrollo de los pechos en las niñas suele comenzar entre los 8 los 13 años. Las mamas no brotan de repente, de un día para otro. Puede considerarse una especie de carrera por etapas. Primero, surge un pequeño montículo tras el pezón, el denominado ‘botón mamario’, cuando la hormona femenina estrógeno empieza a realizar sus funciones al inicio de la pubertad. Después, crecen el pezón y la areola, que además se oscurece un poco. Finalmente, se desarrolla toda la masa mamaria circundante al pezón.

Son asimétricos

Durante su desarrollo, es normal que empiece a brotar antes un seno que otro. Esa asimetría se mantiene a lo largo de la vida de la mujer, por lo que siempre tendremos un pecho más grande que el otro, al igual que otras partes del cuerpo como las manos, los pies… Generalmente, suele ser de mayor tamaño el pecho izquierdo. Se estima que en torno al 65% de las mujeres posee el pecho izquierdo más grande que el derecho.

Cambian de forma

Al igual que van variando de tamaño, no siempre tienen la misma forma. Pueden ser precipitados, con una ligera curvatura hacia arriba y doblarse ligeramente en la areola; tubulares, es decir, que han crecido de forma irregular, como con una hernia, por la presencia anormal de tejido fibroso; cilíndricospuntiagudos, con caída en diferentes ángulos… Pueden crecer, por ejemplo, con forma puntiaguda y luego redondearse con el paso del tiempo.

Las mamas difieren en densidad

Pueden estar compuestas de gran cantidad de tejido adiposo o, por el contrario, estar básicamente formadas de tejido no graso. Estas últimas son las llamadas mamas densas. Las mujeres que tienen esta clase de senos, normalmente por herencia, son seis veces más propensas a desarrollar cáncer de mama en algún momento de sus vidas. Además, esta clase de pechos dificulta la detección de tumores, porque la densidad provoca que el tejido glandular mamario se vea de color blanco en las mamografías. Por el contrario, el tejido adiposo se ve oscuro en esta prueba preventiva, por lo que, en caso de que exista un indicio de tumor, este resaltaría en la mamografía.

El pezón tampoco es único y también varía

Existen distintos tipos de pezones: los que sobresalen de manera natural del seno y se endurecen al estimularlos; los planos, que suelen estar al nivel de la areola y sobresalen solo cuando se los excita o por cambios de temperatura, y los invertidos, es decir, que están como incrustados dentro de la areola sin que sobresalgan incluso cuando hay estimulación.

Hay mujeres que pueden tener uno invertido y el otro no. Además, el tamaño de los pezones también varía. Lo normal es que las areolas midan entre 15 y 16 milímetros y los pezones un centímetro de diámetro; por lo que cuando se superan esos valores, se los considera grandes. Su tamaño también aumenta con el embarazo y la lactancia. Incluso, se oscurece la areola, parece ser que para llamar la atención del bebé hacia el pecho y facilitar la lactancia.

Necesitan cuidados

La piel de los pechos es de las más finas del cuerpo, por lo que resulta fundamental una buena hidratación con cremas y bebiendo por lo menos 1,5 litros de agua diarios. También es importante saber elegir el sujetador adecuadoa su tamaño y su forma para que no sufra la mama ni su piel. Además, se aconseja no dormir boca abajo, puesto que es una postura que afecta a la piel del seno y acelera su caída y flacidez. Dejar el tabaco es otra medida preventiva contra la caída de los senos y la mejora en general del aspecto de la piel.

El pezón puede desarrollar cáncer

Los tumores no solo surgen en la mama. El pezón puede sufrir un trastorno llamado enfermedad de Paget. Se trata de una forma poco frecuente de cáncer de mama (menos de un 5% de los casos, según el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos), pero no por ello es menos importante. De hecho, se estima que el 97% de las afectadas por esta enfermedad también padece cáncer de mama. Las células cancerosas se acumulan en los conductos del pezón y luego se extienden hasta su superficie y la areola. Entre sus síntomas, cabe destacar enrojecimiento, comezón e irritación de los pezones y la areola.

Pueden tener vello

A muchas más mujeres de lo que se cree les sale vello en el pecho, principalmente alrededor de la areola. Puede ser fino, pero también duro y negro. La causa suele ser hormonal, es decir, debido a la presencia elevada de hormonas masculinas, llamadas andrógenos. Este desequilibrio hormonal lleva a la presencia de vello excesivo e indeseado en distintas partes del cuerpo, como la cara o el pecho. A este trastorno se le llama hirsutismo. Si las pruebas médicas descartan un problema hormonal, podría tratarse de otro tipo de trastorno médico, como un tumor en los ovarios o el síndrome de ovario poliquístico, por ejemplo. Por ello, se debe consultar siempre con el especialista.

Con estrías delatoras

Al igual que sucede en otras partes del cuerpo, la piel de los senos que se ve sometida a lo largo de la vida a grandes cambios puede desarrollar estrías. Engordar, adelgazar, el embarazo, la lactancia… son factuores que pueden provocar que se altere el tamaño de las mamas que hacen que el tamaño se altere. Con estas modificaciones, la piel de los pechos se estira y arruga, elevando el riesgo de la aparición de estrías. Para intentar evitar su aparición, es fundamental una buena hidratación de los pechos.

Hidratación, cuidados, revisiones… Es importante conocer el propio cuerpo para tratarlo como se merece y estar atentas a las señales que puedan indicar la existencia de cualquier problema para acudir cuanto antes al especialista y prevenir males mayores.

Hay que acudir periódicamente al centro médico de referencia para hacerse las revisiones ginecológicas oportunas, como la que ofrece Nationale-Nederlanden de forma gratuita a través de ForYouWoman.