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Si se te cae el tirante del sujetador varias veces al día; si cuando llegas a casa después de la jornada laboral y te quitas la ropa, tienes la marca del sujetador; si se te clava el aro continuamente en el pecho… está claro, no llevas el sujetador adecuado. Y es que elegir el sostén correcto no es tan sencillo como parece.

Cuando una mujer se prueba un pantalón o una camiseta, sabe a simple vista si le queda bien y favorece, o si, por el contrario, le hace parecer ancha de caderas o demasiado delgada. La cuestión es que a la hora de comprar un sujetador hay que tener varias cosas en cuenta, no solo las estéticas, sino también su funcionalidad o el momento de la vida en el que la mujer se encuentre.

Además, fallar en la elección del sujetador puede desencadenar problemas de salud, como dolor de espalda o molestias en el pecho; oprimir la circulación de la zona del seno y cercana a él; e, incluso, acelerar la caída de las mamas en lugar de frenar este temido efecto del paso de los años.

Como no es una tarea tan sencilla como puede parecer, ofrecemos una pequeña guía con las características que tiene que tener un sujetador para que quede como un guante (y haga sus funciones).

Antes de comprarlo, hay que conocer talla y copa

Aunque pueda parecer un lío, es posible saber exactamente cuál es la talla de sujetador en cinco minutos. Basta con coger un metro y medir el contorno del tórax poniendo la cinta métrica justo debajo del pecho, donde se une con el tórax (surco submamario). Una vez que se tenga la cifra de esa medida, hay que sumar 15 y el valor resultante es la talla de sujetador correspondiente. Es decir, se tendrá una talla 80, 85, 90, 95, 100, 105…

En segundo lugar, hay que elegir uno que tenga la copa adecuada. La copa del sujetador se calcula midiendo el pecho en su zona de mayor volumen, es decir, sobre el pezón. La cifra que se obtienes menos la del contorno determina cuál es la copa. Puede ser: A (12 centímetros); B (15 centímetros); C (18 centímetros), D (21 centímetros) o E (24 centímetros).

Probar siempre antes de comprarlo

Aunque parezca que al conocer la talla y la copa ya está todo claro, siempre hay que probarse el sujetador antes de comprarlo. El tejido, los tirantes, el aro o el fabricante son otros factores que pueden influir para determinar si un sostén queda bien o no. Si al probar, aprieta, saca algún tipo de pliegue del pecho, lo espachurra o deforma, no sirve. El sujetador tiene que quedar cómodo y adaptarse de manera natural a la forma del pecho de la mujer que lo lleve.

Además, al igual que es recomendable no ir al “súper” cuando se está muerto de hambre, hay que elegirlo en el momento idóneo. Así, no debe comprarse un sujetador cuando se está ovulando o con la regla, puesto que los cambios hormonales propios de estos periodos hacen que el pecho esté algo diferente (generalmente, algo más grande).

Tirantes, aro y tejido, los otros detallitos

Los tirantes son una de las piezas más importantes de esta prenda, al sujetar los senos contrarrestando la fuerza de la gravedad. Esto no significa que los deba subir de manera exagerada por encima de su ubicación natural, pero que tampoco queden demasiado sueltos. Por eso son ajustables, para que cada una se los ponga a la altura que mejor le venga en función de la que tenga desde el ángulo que forma el cuello con el hombro hasta su pezón. Es mejor que las mujeres con grandes senos opten por sujetadores de tirante ancho para conseguir una mejor sujeción, y que el tirante se clave lo menos posible en los hombros.

Por su parte, el aro también ayuda a sujetar los senos y a darles una forma más bonita, pero lo tiene que conseguir sin invadir el área de las mamas por ninguna parte. Debe ir pegado al tórax y ajustarse a la base del contorno de las mamas. Si el aro presiona la zona mamaria, puede dañar los nervios intercostales. Un truco sencillo: si al levantar ambos brazos los aros se despegan del cuerpo, el sujetador es demasiado grande.

Finalmente, otro elemento que debe sopesarse antes de comprar es el tejido utilizado en su composición. Lo mejor es optar por un sujetador hecho con un material que no pique ni irrite la piel y que, además, permita transpirar.

Sujetadores diferentes en cada etapa de la vida

El pecho pasa por muchas fases a lo largo de la vida de una mujer, por lo que no serviría el mismo sujetador ni siquiera aunque se cuidara y mantuviera en perfecto estado durante varios años.

No están igual los senos durante la pubertad, que en el embarazo, cuando se da el pecho o a lo largo de la menopausia. No solo varía su tamaño, sino que también es distinta su forma. Así que es posible que se cambie de talla e, incluso, de copa a lo largo de los años. Por ello, hay que estar pendientes y revisar las medidas para renovar sujetador si fuera necesario.

Igual que hay que cambiar con el paso de los años, también es importante escoger uno especial en determinadas ocasiones. Hay actividades que necesitan sujetadores adaptados, como, por ejemplo, el deporte. La práctica de ejercicio físico requiere una mayor protección de la mama ante movimientos bruscos o posibles impactos. Dependiendo del tipo de deporte que se realice, debe ser de gran sujeción (cross fit, spinning, aerobic, por ejemplo), que transpire (correr, montar en bici, patinar) o elástico y cómodo (yoga, pilates…).

Otro momento que necesita un sujetador especial es la lactancia. Tu pecho no tendrá ni la misma forma ni el mismo tamaño que tenía antes del embarazo, por lo que habrá que medirlo de nuevo para calcular tu nueva talla y/o copa.

Lo mejor es elegir uno en el que se abran las copas para que sea muy práctico y sencillo dar el pecho sin tener que hacer maniobras raras para sacarlo, con peligro de deformarlo o estrujarlo. Igual que para los senos voluminosos, es mejor un sujetador con tirantes anchos. Y para la sensibilidad de los pezones y el incremento de la temperatura corporal propia de esta etapa, una buena apuesta son los sostenes de algodón. Un truco para saber si se ha elegido el sujetador adecuado para la lactancia es elevar los brazos; si se sube aplastando el pecho, es que se ha comprado pequeño. Otro error es hacerse con uno que quede grande, en cuyo caso la tira de la espalda se subirá o quedará suelta.

Por último, si se necesita uno sin tirantes, hay que tener en cuenta que su base debe quedar algo más ajustada, como un pequeño corsé, para que sujete igual que lo harían los tirantes.

Con estos tips te sentirás más segura a la hora de comprar tu ropa interior, al igual que con el seguro For You Woman, de Nationale-Nederlanden, con cobertura para el cáncer de mama, te sentirás más protegida.

 

En NN ForYou Woman